Síntesis

08/06/2004

La mística no fue suficiente

El equipo sufrió un nuevo traspié con un equipo improvisado que incluía varios jugadores de S7G debido a las numerosas bajas sufridas en el plantel original.

Martes 8 de Junio, noche de frío en el barrio porteño de Villa Luro.

Otra fecha más (la onceava) y PES enfrentaba a un rival de semejante rendimiento llamado "Dora la Gorra". Hasta ahí, todo tenía las características de un encuentro normal, pero (como siempre hay un pero) existe toda una historia que merece ser contada. La semana deportiva arrancó con la confirmación de la fecha y horario del match; argumentando los organizadores la necesidad de asignarle a la Institución un turno de trasnoche, nuestra Subcomisión de Fútbol no tuvo más que aceptar por única vez el horario de martes a las 23.00 horas, sabiendo que de antemano eso ocasionaría grandes inconvenientes a los propios protagonistas (Axel Kruchevaski, el portero talismán, y Nico Selles, el portero barbudo, no serían de la partida por este motivo). Ilusos nosotros si creíamos que esa sería la única complicación que tendríamos que enfrentar. A la conocida lesión de Hernán Aschendorf (el diagnóstico previo indicaba hernia de disco, y la resonancia magnética confirmó la presencia de tres hernias: en las últimas horas se supo que se están evaluando distintas alternativas que implican una intervención quirúrgica. Nuevamente desde aquí le brindamos un fuerte abrazo simbólico a nuestro capitan deseándole una pronta mejoría) le sumamos el cuadro gripal que atacó a Fede Demarchi y que está por llevarse al Kabe Castro (tuvo fiebre durante el día, pero se enbirró en la previa y jugó para PES por amor a la camiseta... aunque imaginamos que pesó "un poco" que el tipo vive en las adyacencias del Coliseo, no?).

Panorama complicado: de los ocho integrantes del plantel, sólo cuatro estaban en condiciones de salir a la cancha. Que problema, que problema, verdad? Y ahora quien podrá ayudarnos? Teniendo en cuenta que estamos fuera del radio de influencia del Chapulín Colorado, y que además ese enano de mierda a simple vista tiene pocas cualidades para el deporte, era muchísimo mejor recurrir a los amigos de siempre: que mejor entonces que sumar un par más de integrantes de Sector 7G: Gerardo "Brujita Verón" Bello y Javier "Tití" Lencina. En pocos minutos y en el día del encuentro, los dos valuartes del equipo sureño dieron su visto bueno para sumarse a la expedición a Villa Luro. Dada la tardía hora de iniciación del partido, todos los integrantes sabían que el tercer tiempo era casi imposible, por lo que a diferencia de otros días, se le dió un mayor peso específico a la previa. Todo comenzó con el Koriotto Calvo y el Kabe afiebrado tomando una cerveza con un compañero bancario mudo de Fuerte Apache e hincha de River. Luego el dúo continuó hacia el nuevo trabajo del Titi de Solano que ahora usa corbata. Como no podía ser de otra manera, Sergio "Cato" Catuzier, hincha confeso de Sector 7G que hoy por hoy se encuentra alejado de las canchas, se unió al grupo, no porque quisiera verlos o concurrir a alentar al equipo, sino porque necesitaba una buena excusa para no ir al gimnasio a quemas calorías. En breve, el cuarteto estaba comiendo unas exquisitas empanadas y tomando un buen vino tinto en el microcentro porteño.

Luego de esto, la manada despidió a Cato y se preparó para sumar a su último integrante a pie: Pablo el Tanque, quien esperaba estudiando en un conocido local de cómidas rápidas luego de su clase en la facultad de Kinesiología. Ya sin la birra en mano (viste que una no dura nada, no?), y con Pablo todavía deglutiendo las empanadas que se comió en el camino, los jugadores llegaron a Once para tomar el tren hasta el lugar donde se desarrolla el torneo. Como serán las casualidades, que los pobres y friolentos cuatro peatones llegaron al estadio en el mismo momento que el binomio Gera-Max motorizado en el querido Polo Blanco (el atuendo de los chicos no se veía semejante, dado que mientras Gera lucía con orgullo una impresionante campera gris que Javi relojeaba para vender el sábado en la Feria de Solano, Max tenía un gorrito que lo hacía semejante a un inmigrante ilegal de Kosovo que pide en los semáforos porteños). Para finalizar esta etapa Waldo con W aportó algunas cervezas (pocas, como suele ocurrir, pero esta vez porque teníamos que jugar, no porque no tuviera más) para la consagrada mesa de seis donde se definió la formación inicial: PES salió a la cancha con un 100% de valores de Sector 7G: Pablo, Javi, Guille, La Brujita y Max. El único suplente, relegado a esa posición por su floja labor en la fecha pasada, era el afiebrado y embirrado Ariel Kabe Castro, responsable exclcusivo de la franela (esta se encontraba en condiciones, no era la amarilla del recordado Escort de Titi). Poco tiempo más tarde nos enteraríamos de una nueva contrariedad: los organizatuttis avalados por su grilla complicada y nuestra condición de zona D2 (los más maletas y/o los más novatos, bah!) nos habían asignado nuevamente la cancha de cemento, muy complicada para las reglas de este torneo. Luego de un par de entrefichos donde Javi Titi Lencina y Maxi Kruchevaski aplicaron sus distintos estilos para exponer nuestra posición, los jugadores bajaron la cabeza, agarraron los bolsos y fueron para la caja de cemento.

Dede el inicio el partido se mostró complicadísimo para PES, pese a que en la se pudo poner en ventaja con una linda jugada colectiva que culminó con un tanto de La Brujita Bello. El equipo rival inquietaba mucho con un delantero movedizo y especialmente, con sus poderosos tiros de media distancia, arma que sería decisiva en el transcurso del encuentro. El PT terminó 4-4, y dentro de la paridad del partido merece ser destacada la ambigua actuación de Guille Cáceres: por un lado clavó un golazo infernal luego de eludir de manera increíble a dos rivales, inquietando de manera evidente y clásica a sus compañeros por lo arriesgado de su maniobra personal. Por otro, su artero golpe a traición al Gordito Casaca Nro 2 (No sabemos si se llamaba Ramón, y por eso jugaba "de dó", pero parece que el Koriotto Calvo con un correctivo le acomodó la pata de palo que tenía, porque en el segundo tiempo fue determinante) y su mediocre nivel de juego. En declaraciones posteriores al partido el Koriotto gordo pelado menciona que actualmente se encuentra falto de estado, que tiene un recurrente dolor en el pie izquierdo y que las reglas del torneo actual le resultan poco favorables. En definitiva, no encuentra el fútbol y solamente pone excusas para salir del paso. En el ST el Gordito que jugaba "de dó" (Ramoncito, se acuerdan?) se destapó y luego de que el Kabe pusiera un parcial 5-4, comenzó a ultrajar a Pablo el Tanque con sus puntazos asesinos, colocando el partido 8-5. En esta parte del encuentro pese al desgaste que realizaban nuestros muchachos el portero rival (otro gordito pero este además pelado y con un impermeable impresentable: un atuendo más semejante a un plateísta de Velez que a un jugador de fútbol), se transformó en figura contrarrestando todo tipo de remates de nuestros chicos, ayudado por los palos y el enorme culo gordo que tenía. Así las cosas sólo pudimos llegar al descuento parcial 6-8, que ante una nueva embestida de Ramoncito el adiposo terminó siendo un definitivo 6-9.

Con el pitazo final de un arbitro (un grandote de bigote morochón tirando a pardo) que no tuvo un buen encuentro (no incidió en el resultado final, pero mostró un flojo nivel) el equipo saludó cortésmente al rival y se retiró de la cancha abatido no sólo en el resultado sino también en lo anímico por esta dolorosa derrota, donde para la estadística quedará los goles de PES fueron anotados por Max (2), Gera (1), Pablo (1), el Kabe (1) y Guille (1). De esta manera la ilusión de los primeros puestos se esfumaba en una jornada donde el rendimiento no fue bueno y además la suerte nos dió la espalda (bah, en realidad parece que se quedó el arquero pelado y con Ramoncito). Sin embargo, en esta noche dura para el equipo, donde se dejaban puntos vitales para las aspiraciones del club, se pudo ver algo que merece ser resaltado: volvió la entrega dentro del campo, el no bajar los brazos, el ponerle el pecho a las balas cuando las cosas no salen. Sin mucho más que agregar, me despido arengando a estos muchachos (así como lo hizo la hinchada que los despidió con aplausos) para que no bajen los brazos, que se hagan fuertes en las malas y que encuentren nuevamente su nivel de juego para retomar la buena senda en el torneo, superando también la gran cantidad de inconvenientes extrafutbolísticos que han sufrido en esta temporada.

EHDEV